El Internet de los objetos («IoT», del inglés Internet of Things) se va infiltrando poco a poco en nuestra vida cotidiana, hasta tal punto que se podría aplicar en los aparatos dedicados a la eficiencia energética. Contadores comunicantes, servidores, bancos de datos, sensores: ¡es una auténtica revolución en marcha!

El dato energético: intangible pero real

Accesibilidad
La disponibilidad del dato energético estimula iniciativas individuales y empresariales en la carrera por el ahorro de energía y a la medida de este ahorro. Los datos energéticos ya no están reservados únicamente a los expertos en la materia, porque ahora todo el mundo puede visualizar al instante el consumo energético de un lugar o una herramienta de producción. Los objetos conectados, en este caso los contadores comunicantes, ayudan a consultar el dato energético y su evolución.

Facilidad en el procesamiento de datos
Gracias a los contadores, el registro ya es efectivo para un edificio en concreto o un parque inmobiliario más consecuente. El eje de optimización reside pues en la selección de datos pertinentes y en la capacidad de procesar información heterogénea, en masa y simultáneamente. Con objetos conectados adecuados, junto con softwares y bancos de datos, el dato energético se puede explotar fácilmente.

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Inteligencia
Los datos contextualizados, es decir, producidos en un lugar determinado y en un instante en concreto, como por ejemplo la cantidad de CO2, la temperatura o el número de personas presentes en una sala, ya es accesible gracias a sensores conectados… Idóneo para conocer en profundidad el comportamiento en el consumo de recursos energéticos y para completar la información proporcionada por los sensores. Una buena forma de enriquecer el análisis de los softwares de detección de ahorro de energía.

Los objetos conectados, que son auténticos aliados para el confort y el ahorro, representan otras ventajas para los usuarios, sobre todo gracias a la programación a distancia de equipos y aparatos domésticos (el control a distancia). Una tecnología que contribuirá a ahorrar recursos energéticos durante las horas de ausencia o inactividad, además de limitar la factura de empresas, particulares o administraciones locales.