El sector inmobiliario está bastante bien en términos de software relacionado con sus diversos negocios. De hecho, está dotado de aplicaciones específicas que le sirven para tener visibilidad en todas las facetas de su actividad: cálculo de la rentabilidad de los activos, recuperación de las rentas, activación de alertas para planificar los programas de renovación. A nivel administrativo, patrimonial y financiero, parece que a los bienes inmuebles no les falta ninguna herramienta de dirección. Pero, debido a su número y sus especialidades (finanzas, legal, explotación), el software puesto al servicio del edificio tiende a funcionar de manera compartimentada. Para fomentar interacciones, nada mejor que crear puentes entre los distintos softwares profesionales.

Una serie de softwares profesionales al servicio del patrimonio inmobiliario

Los roles de los diversos programas dedicados al monitoreo del patrimonio inmobiliario parecen bastante distintos según los temas:

El software dedicado a la Gestión de Mantenimiento asistida por Computadora (GMAC) y el mantenimiento del edificio se utilizan para recopilar y registrar errores en el funcionamiento del dispositivo, para planificar las intervenciones de los equipos técnicos en el lugar.

El software de gestión de patrimonio está diseñado para recopilar todos los datos específicos de un inventario de edificios: inventario (fecha de construcción, número) y características (superficie, aislamiento, pisos, techo, etc.) para fines de monitoreo y planificación del trabajo.

Algunos programas más enfocados en la comodidad y el bienestar de los usuarios hacen posible formular demandas de ajuste y adaptación dentro de un edificio (emisión de boletos). El software de gestión de fluidos aborda el edificio desde la perspectiva de su consumo de energía y agua y alerta en caso de desviación.

En cuanto al software de GTC (Gestión Técnica Centralizada) y GTB (Gestión Técnica de Edificios),  abordan la dimensión técnica del edificio. El primero controla los datos del mismo campo técnico (p. Ej., Agua caliente y calefacción, detección de incendios…), mientras que el segundo verifica todas las instalaciones técnicas del mismo edificio. Por lo general, vienen además del software existente.

Estos programas de software no solo proporcionan una experiencia adicional y un análisis exhaustivo (alertas, KPI) en su campo, sino que también contribuyen al aumento de la productividad al ahorrarle al personal el procesamiento manual de datos. Cada edificio necesita, al menos, 4 softwares independientes entre sí, lo que disuade a muchos de recurrir a nuevas soluciones complementarias, más modernas y, a veces, más innovadoras.

Softwares inteligentes: un paso más hacia la digitalización del sector inmobiliario y la gestión simplificada del patrimonio

El error sería considerar adquirir una nueva aplicación como agregar un bloque a una pila de software existente e independiente. La lógica actual de los conectores (como las interfaces de programación de aplicaciones, conocidas como API del inglés Application Programming Interface) permite la colaboración de softwares entre ellos, facilitando los intercambios (flujos) y compartiendo las bases de datos útiles (repositorios). Estas aplicaciones de comunicación se enriquecen entre sí y su operación ágil facilita la administración y la asignación.

Las nuevas aplicaciones no deben verse desde el punto de vista de los costes o los cambios que implican, sino más bien con un enfoque de retorno de la inversión. Además, el software en el sector de la construcción se entiende como aplicaciones interconectadas y en evolución en un sistema de información de comunicación. Ningún software es lo suficientemente experto como para sustituir a otros.

Artículo publicado originalmente en datanergy.fr

vía Vincent Bryant, Presidente de Deepki

y traducido al español por Construcción 21 España.